Hoy toca hablar del espinoso tema de las listas de espera, omnipresentes en nuestro sistema sanitario público.
La primera aproximación es de sentido común. Si la percepción del coste de acceder al sistema sanitario es de cero, la demanda de servicios sanitarios tenderá a ser inagotable. Si algo es gratuito y deseable (todo el mundo quiere estar médicamente bien atendido), la demanda de ese algo, en principio, no tendrá límite. Como en la práctica, las posibilidades de ofrecer a todo el mundo todos los recursos sanitarios que quieran es imposible, tiene que establecerse algún factor que limite la demanda.
De entrada se descarta establecer el factor precio para limitar la demanda sanitaria. Los políticos, responsables en último término de la gestión, no quieren ni oir hablar del asunto. Es altamente impopular. Sin embargo, no cabe duda de que si cada vez que una persona recibiese una prestación sanitaria tuviera que pagar algo a cambio, la demanda se limitaría y tendería ser solicitada en casos de mayor necesidad.
Si no se puede hacer que la gente pague con dinero por acceder al sistema sanitario público, sólo queda la opción de hacerle pagar con tiempo y con incomodidades. La demora en la asistencia, la cantidad de tiempo innecesariamente perdido durante la misma y las penalidades sufridas actúan como factor limitante de la demanda. Ello justifica la lista de espera.
Ahora bien, las listas de espera son un factor fundamental en las luchas diarias de un hospital. Son las armas que esgrimen los responsables médicos ante sus superiores para conseguir mayor presupuesto, mayor dotación material, mayor plantilla, mayores recursos … mayor poder, en suma. Además, emplean la lista de espera como instrumento de combate en sus conflictos contra los directores y contra los gerentes. Si un Jefe de Servicio se enfrenta con un gerente, de entrada tomará medidas para que las listas de espera que de él dependan crezcan (cosa extremadamente sencilla). Cuando al gerente le vayan llegando semana tras semana las estadísticas de lista de espera quirúrgica, con cada vez más pacientes esperando más tiempo, tendrá motivación para ceder a las reivindicaciones del Jefe de Servicio y éste se saldrá con la suya. Los pacientes son los que sufren las consecuencias de las batallitas que hay cada día entre los jerifaltes del hospital.
Las listas de espera, como armas que son, hay que tenerlas siempre dispuestas. Los Jefes de Servicio las cuidan y las miman como si fueran patrimonio propio, porque en ellas reside gran parte de su poder. Jamás permiten que la lista de espera baje de un mínimo, y mantienen aleccionados a sus subordinados para hacer que las listas de espera suban o bajen según sus intereses.
Además, las listas de espera generan efectos perversos en la administración de los recursos. En la sanidad pública, la eficiencia en el trabajo es claramente penalizada. Los ineficaces son los que se llevan la mejor parte. Si un responsable médico, por decencia, por prurito profesional o por candorosa inocencia se pone a trabajar en serio, solventa su quehacer diario con diligencia y se queda sin lista de espera, sus perspectivas son negras. Se le retirarán recursos, presupuesto, personal, etc. … y éstos se transferirán al ineficaz, al que por desidia o por malevolencia infrautilice los recursos que tiene disponibles y tenga más lista de espera acumulada. Ni que decir tiene que los recursos desviados no servirán para paliar la situación asistencial.
Las formas que existen para manipular las listas de espera por parte de los responsables sanitarios son de lo más variado.
Si interesa aumentar la lista de espera quirúrgica, por ejemplo, basta con aumentar las indicaciones de cirugía. Muchos pacientes en patologías muy diversas, no presentan una indicación absoluta de cirugía. Se pueden introducir en lista de espera hoy, dentro de un mes o dentro de un año (por ejemplo, gente pendiente de operar de cataratas, de próstata, de prótesis de cadera …). Si interesa que la lista de espera aumente, se les dice que hay que operar ya. Si no interesa que aumente, se les explica que mejor que aguanten un poco con medicación, y que dentro de seis meses o de un año ya veremos. Otra forma de incrementar la lista de espera es ralentizar la marcha de los quirófanos, suspender intervenciones programadas, ocupar los quirófanos con urgencias “diferidas”, programar en quirófano exploraciones que se pueden hacer en una sala de curas … los medios son muchos.
Si interesa que la lista de espera quirúrgica se reduzca, no hay problema. De entrada, se restringen las indicaciones para operar. Además, se solicitan múltiples exploraciones complementarias preoperatorias (no todas a la vez, sino primero una, luego otra … ) a fin de dilatar al máximo la inclusión en lista de espera. Y finalmente, se programan para operar pacientes en la jornada de tarde, en las llamadas “peonadas”, que le sirven al Jefe de Servicio y a sus acólitos escogidos para ganar un considerable sobresueldo adicional por hacer un trabajo extra mínimo (las programaciones quirúrgicas de tarde no suelen ser lo que se dice muy apretadas).
En fin, que lo de las listas de espera quirúrgica, tal y como funciona la sanidad pública, no tiene remedio.
Mayo 20, 2006 a las 11:42 am |
Enhorabuena, se habla mucho del sistema público sanitario desde fuera pero siempre la opinión más informada es la de alguien que trabaja dentro.
Mayo 20, 2006 a las 2:20 pm |
Muy buena explicacion, sencilal y directa.
Mayo 20, 2006 a las 7:58 pm |
¿Crees que sería parte de la solución un pago simbólico, de un euro, por ejemplo? Creo haber leído que así han hecho en algún país europeo (¿Alemania?) y está funcionando.
Mayo 20, 2006 a las 9:46 pm |
El copago simbólico probablemente reduciría algo la demanda, pero no es la solución a un problema estructural intrínseco. Además, el sistema sanitario público es un pozo sin fondo que se traga cualquier recurso que se le eche. En un post próximo hablaré de porqué, en mi opinión, por mucho dinero que se dedique a financiar la sanidad pública, la calidad no puede mejorar de forma significativa.
Mayo 22, 2006 a las 2:19 am |
¡Sensacional blog! Te enlazo.
Yo creo que lo del copago es un parche chapucero. Pagamos sanidad de nuestras nóminas, en las gasolinas y además ¿un euro por visita?
Yo apostaría por un cheque sanitario moderado y por la libertad de elección de centro, médico, etcétera, y por supuesto eliminaría las dependencias de futuro de los superiores.
Mayo 22, 2006 a las 2:27 am |
Por cierto, ¿hay estadísticas de cuánta gente se muere mientras está en “cola de espera”?
Mayo 22, 2006 a las 7:05 am |
En mi conocimiento, no hay estadísticas pubicadas al respecto.
De todas formas, las estadísticas generadas por el sistema sanitario público no son fiables. De entrada, las codificaciones de patologías y actos médicos ( el CIE-9 ) se aplica como Dios da a entender a cada uno. El número de consultas, primeras y segundas, tampoco es muy fiable. Se codifican actos no realizados para hinchar las estadísticas.
Además, existen técnicas para camuflar el tiempo que lleva una persona en lista de espera.
Me has dado una buena idea para un próximo post.
Mayo 22, 2006 a las 7:47 am |
¿Y no será que resulta beneficioso su mantenimiento en aras de mantener un sistema privado, que dicho sea de paso, genera pingües beneficios?
Aquí, donde realizo mi labor profesional, la situación es más que flagrante en ese sentido, y el “desvío” está a la orden del día.
¿Sería más lógico emplear ese dinero en mantener un hospital abierto las 24 horas a pleno rendimiento y no convertirse en una mera oficina que despacha de mala manera y sólo durante la mañana?
Mayo 22, 2006 a las 8:47 am |
El mantenimiento de listas de espera, que como digo son inevitables en un sistema en el que la oferta es gratuita, beneficia básicamente a los jefes de los servicios médicos. El interés más que económico (en el sentido de pacientes que optan por la asistencia privada) es de poder personal.
Tener una lista de espera quirúrgica nutrida asegura disponer siempre de recursos adicionales. Justifica recibir más quirófanos a la semana, justifica contratar a más personal (esto es, a más sicarios) y da más capacidad de apretar los tornillos al director médico de turno ante cualquier conflicto.
El problema de entrada es logístico. Mantener abierta un área quirúrgica 24 horas es casi imposible. No tendrías camas para ingresar pacientes, no tendrías anestesistas para cubrir turnos (salvo que importaras un cardumen de sudamericanos sin titulación), no tendrías especialistas para operar … como sabes, hay intervenciones quirúrgicas que hay que suspender por falta de camas … y en muchos hospitales se las ven y se las desean para encontrar anestesistas, ginecólogos, traumatólogos con titulación oficial.
En segundo lugar, y más importante si cabe, es que el sistema sanitario penaliza la eficacia, como todos los que tabajamos en él sabemos. Crees que puedes organizar un trabajo efectivo cuando los encargados de llevaro a cabo son como el ejército de Pancho Villa ?
Mayo 22, 2006 a las 9:38 am |
Permíteme discrepar de tu observación que expones en el primer párrafo.
En el caso que señalé en otro post, el de los jefes a dedo, el uso de la lista de espera, si no presentan un ímpetu, digamos profesional para la mejora de su servicio, se traducirán en un apretón de orejas a él mismo por parte de las gerencias, y un apretón por analogía y continuidad a sus adjuntos.
Trabajo en un servicio quirúrgico. Mi consulta semanal engloba aproximadamente a una media de 45 pacientes.
De ellos aproximadamente el 50% son primeras consultas, y de esas primeras consultas aproximadamente el 80% son patología derivada directamente del médico de cabecera al especialista conformando un grupo de patología menor que es la que hace que dichas listas de espera crezcan, pues el número es inevitablemente mayor cada día.
Mi apreciación y experiencia personal es que soy un puro “escribano”: veo, historio, exploro, diagnostico, propongo el tratamiento y ya está.
Nunca más los veré.
¿Por qué, dirás?
Se derivan en casi su total exclusividad a la sanidad privada.
¿Entonces qué hacemos?
Me guardo el comentario.
Por lo demás, si ese dinero que se abona a la sanidad privada, sobreelevado en relación al coste real, se empleara en la contratación de personal facultativo, enfermería, auxiliares, celadores…
Imagino que sería más rentable.
Mayo 22, 2006 a las 9:41 am |
Permíteme discrepar de tu observación que expones en el primer párrafo.
En el caso que señalé en otro post, el de los jefes a dedo, el uso de la lista de espera, si no presentan un ímpetu, digamos profesional para la mejora de su servicio, se traducirán en un apretón de orejas a él mismo por parte de las gerencias, y un apretón por analogía y continuidad a sus adjuntos.
Trabajo en un servicio quirúrgico. Mi consulta semanal engloba aproximadamente a una media de 45 pacientes.
De ellos aproximadamente el 50% son primeras consultas, y de esas primeras consultas aproximadamente el 80% son patología derivada directamente del médico de cabecera al especialista conformando un grupo de patología menor que es la que hace que dichas listas de espera crezcan, pues el número es inevitablemente mayor cada día.
Mi apreciación y experiencia personal es que soy un puro “escribano”: veo, historio, exploro, diagnostico, propongo el tratamiento y ya está.
Nunca más los veré.
¿Por qué, dirás?
Se derivan en casi su total exclusividad a la sanidad privada.
¿Entonces qué hacemos?
Me guardo el comentario.
Por lo demás, si ese dinero que se abona a la sanidad privada, sobreelevado en relación al coste real, se empleara en la contratación de personal facultativo, enfermería, auxiliares, celadores…
Imagino que sería más rentable.
No entiendo el porqué no se “privatiza” la sanidad pública y sin embargo se beneficia la actividad privada.
Mayo 22, 2006 a las 10:06 am |
Evidentemente, cada hospital es un mundo. Yo también trabajo en un servicio quirúrgico.
1) Si la lista de espera crece, el director médico intentará dar un tirón de orejas al jefe de servicio … o no. Probablemente lo intente, de acuerdo. Pero ahí vienen las armas del jefe de servicio. “Que no te gusta que aumente la lista de espera ?? Pues esto es solamente el principio … o me das lo que pido, o la estadística del mes que viene será peor”. Un director médico a menudo no tiene muchar armas para luchar contra un jefe de servicio, especialmente si éste mantiene a su red clientelar y de sicarios bien compactada y receptiva a seguir sus directrices.
2) En mi medio, se derivan pacientes para operar a instalaciones privadas, pero con personal (cirujanos y anestesistas) del Sistema Nacional de Salud. Se opera habitualmente por las tardes, y supone un sobresueldo (las famosas “peonadas”). Ello es una merienda de negros, porque el jefe de servicio distribuye las peonadas a su libre albedrío, se programan en ellas auténticas simplezas que se podrían operar en una sala de curas, los partes de las peonadas son sumamente laxos, de los dos cirujanos apuntados sólo opera uno y el otro hace acto de presencia testimonial (para que no se diga que no ha estado) y se larga … total, que por operar dos quistes sebáceos o dos fimosis se levantan cuarenta papeles cada uno.
3) En cuanto a los recursos, la sanidad pública es un pozo sin fondo que se traga todo. Puedes echar ahí lo que quieras, que siempre funcionará mal, siempre se trabajará con mentalidad de funcionario y nada se arreglará.
Mayo 22, 2006 a las 10:10 am |
Obviamente, en el reparto de las peonadas, quien parte y reparte se lleva la mejor parte. El jefe de servicio puede apuntarse a todas las peonadas que quiera junto con un sicario machaca. Éste es el que opera, el jefe ni siquiera se lava, y a fin de mes le toca una pasta a cada uno.
Por supuesto, si algún facultativo es conflictivo, protestatario o insumiso, no se le asignan peonadas. Las diferencias a fin de mes en la nómina pueden ser importantes.
Mayo 22, 2006 a las 11:28 am |
Me alegro de haber encontrado a un “colega” quirúrgico.
Pues sí, las consideraciones dependen del hospital donde nos movamos, pero sin embargo, me quedo sorprendido de lo que he leído en tu último post.
Mi experiencia personal, como antes refería en cuanto al “poder” del jefe del servicio es la que explicaba: en mi caso particular la consideración del mismo por parte de la gerencia es el de un “pelele” el cual es manejable a su antojo y conveniencia, y que por supuesto anda a años luz de cualquier relación con el resto de su entorno.
De ahí se deriva el cierto “caos” que existe en mi servicio en tanto en cuanto la lista de espera, el tema que tratábamos, ni siquiera es utilizable como arma arrojadiza para exigir mejoras sustanciales, sino que por el contrario, sólo es un instrumento más para dotar a los hospitales privados de los medios precisos para seguir creciendo de una manera que sorprendería a cualquiera.
2. En el medio en el que me desenvuelvo hemos estado sin realizar peonadas (mi servicio) durante 1 año. El motivo ha sido como es lógico pecunario: la sinrazón hacía que cualquier intervención de índole menor que realizara cualquier otro servicio quirúrgico era remunerada de forma exagerada en comparación con nuestras intervenciones. Eso unido a que las distintas gerencias de mi Sistema de Salud habían convenido con sus cirujanos el pago de un sobresueldo para elevar las cantidades reportadas en la consiguiente orden de pago, hacía que más que el idiota nos sintiéramos idem.
Ahora volveremos a realizarlas, ¿y cómo?; en vez de buscar se reparte la miseria: las guardias localizadas de Cirugía Ambulatoria se repartirán entre los adjuntos que hagamos el programa de tarde y que cumplamos con la pena impuesta de realizar las guardias de presencia física en función de nuestra edad.
Ello significa que la miseria se reparte entre nosotros, perjudicando a unos y beneficiando a otros: maniobra magistral?. Por supuesto: siempre sembrando cizaña.
3. Y de recursos qué hablar: hay de todo para todos, derroche a manos llenas y fotos en la prensa. Siento que esto no tendrá buen fin.
Mayo 22, 2006 a las 11:54 am |
Por supuesto, el jefe de servicio “pelele” es otro espécimen de la fauna sanitaria. Los directores médicos y los gerentes les machacan, y a su vez la presión cae sobre la tropa de FEAs. Los que yo conozco se caracterizan por tener plantillas jóvenes, compuestas por facultativos recién especializados, y que sobreviven aquellos con mayores tragaderas. Cuando acabas la residencia y pillas plaza de FEA tus ingresos aumentan, y la pela es la pela. Algunos renuncian al cabo de un tiempo y buscan acomodo en hospitales menos hostiles. Los adjuntos “viejos” desprecian a jefe “pelele” y se le suben a las barbas.
De todas formas, insisto, un jefe de servicio con las gónadas bien puestas y respaldado por una tropa disciplinada de FEAs parte con una ventaja estratégica decisiva en un enfrentamiento con la dirección médica o con la gerencia.
En cuanto a la derivación sistemática de pacientes a clínicas privadas, hay muchos intereses creados. Seguramente algunos jefes de servicio, directores médicos o gerentes han adquirido gracias a ello su nuevo todoterreno 4×4.
Y en cuanto al reparto de las migajas, el sistema sanitario se aprovecha de lo de siempre. Te ofrece ganar cuatro duros y sabe que si tú lo rechazas, el interino o el temporal o el sudamericano de turno lo hará. Y eso si no lo hace gratis un meritorio con la especialidad recién acabada y que tiene que hacer méritos para que graciosamente le concedieran un contrato de guardias.
Recuerdo que cuando yo acabé la residencia, si querías optar (sí, solamente optar) a un contrato de Médico Adjunto de Urgencias tenías que compromerte a realizar gratis las peonadas de tarde. Entre los que tragaban, se escogía al nuevo MAU. Evidentemente, al acabar la residencia yo les mandé a freir espárragos. Y no les faltaron aspirantes a sicario para cubrir mi puesto.
Mayo 22, 2006 a las 12:58 pm |
“En cuanto a la derivación sistemática de pacientes a clínicas privadas, hay muchos intereses creados. Seguramente algunos jefes de servicio, directores médicos o gerentes han adquirido gracias a ello su nuevo todoterreno 4×4.”
O simplemente hay órdenes de más arriba (me refiero a la interminable, infesta y obligatoria política.
No obstante el comienzo de nuestro fin, al que haces alusión, el primer contrato…
Qué vergüenza la que pasamos en su momento y la que pasarán, si no se remedia…
Mayo 22, 2006 a las 4:37 pm |
Un buen artículo sobre el copago lo tenéis en esta estupenda web de un médico:
Mayo 22, 2006 a las 11:02 pm |
Anónimo 4:37 Te has dejado cerrar el enlace con
Steiner, ¿la Sanidad Pública no da pingües beneficios? Con la diferencia de que no puedo escoger.
Mayo 22, 2006 a las 11:03 pm |
El enlace que quería poner Anónimo es:
http://www.webcalidad.org/articulos/sufi_finan_sns.htm
Mayo 23, 2006 a las 3:23 am |
Hola! simplemente decir que soy residente de una quirúrgica y nosotros terminamos con la lista de espera de nuestra área acosta de hacer verdaderas burradas no retribuidas de la manera adecuada y dicho lo cual se nos asignó la lista de espera de otro hospital (por consiguiente de otra área). Nosotros no hemos sido retribuídos, no sólo económicamente ni moralmente por haber tratado más pacientes y haber sido más productivos sino que ade+ se nos ha penalizado mandándonos más pacientes.
CONCLUSIÓN: que trabajen otros
Besos
Mayo 23, 2006 a las 5:22 am |
Ya te digo, Rita, y nunca me cansaré de insistir en ello: en la sanidad pública española, la eficiencia está severamente penalizada.
Por otra parte, cómo se os ocurre acabar con la lista de espera ????? Hay que ser inconsciente ! La lista de espera es un activo intangible fundamental del Servicio.
Conclusiones:
1) Que trabajen otros
2) La lista de espera hay que mimarla
Mayo 23, 2006 a las 6:09 am |
Joan Pirata:
¿Quién recibe esos beneficios?
Me da a mí que sólo las farmacéuticas and company.
Porque el trabajador no tiene opción a acceder a dichos beneficios, si los hay.
Mayo 24, 2006 a las 7:26 am |
Como he explicado en el último post, el médico gana lo mismo trabaje bien o trabaje mal. Gana lo mismo tanto si sus pacientes están satisfechos como si están descontentos. Muchos lo que hacen es mostrarse intencionadamente “poco amistosos”, para que los pacientes, si pueden, vayan a visitar a otros facultativos y él se libre del trabajo de verlos.
Un médico no tiene ningún incentivo material en que la sanidad pública funcione bien (no tiene acciones en el cortijo, como quien dice). Y como es de tontos matarse a trabajar cuando compañeros con tu misma categoría profesional no dan un palo al agua y a fin de mes todos van a cobrar lo mismo, la tendencia es que la ineficiencia se generalice.
Septiembre 24, 2006 a las 8:01 pm |
ola queria saber quien paga y cobra las peonadas!!??
benga espero una respuesta rapido ya que la necesito para un trabajo un beso enorme
Septiembre 24, 2006 a las 11:24 pm |
las peonadas las paga el hospital y las cobran los medicos que las trabajan
en cirugia lo normal es que el jefe de servicio ponga cuatro intervenciones minimas para cubrir el expediente, vayan el y un sicario suyo a hacerlas, y por un minimo esfuerzo ganan bastante dinerito
Diciembre 20, 2006 a las 12:32 pm |
Buenas, yo se que pasa con el sistema de sanidad público español, que han vuelto las largas listas de espera, no se si pormotivos politicos, por la tonteria de las autonomias de coger la sanidad como competencia, ahogando otros servicios como es el caso de la educación.
Pero este no es el caso, veo que este blog es de un médico que ve como crecen las listas de espera. Solo queira preguntarle, si es normal que este eperando, dos artroscopias (una por muñeca) desde el mes de julio y que ademas, me costase casi medio año llegar al traumatologo y que me diera el visto bueno para operar. Luego en octubre tuve la visita con el anestesista, que me dijo tranquilo no van a tardar mucho en llamarte, desde octubre que no me han llamado. Solo una pregunta ¿cuanto más me tienen que doler las muñecas para escribir, para coger cosas o simplemente poder ir cogido de la mano sin preocuparme de si sera una postura que me perjudique y que luego me duela durante mucho rato.
SImplemente que la sanidad vuelve a fallar y dentro de poco vovleremos a tener los casos, de gente que se muere en la lista de espera y que es llamada cuando lleva 3 años muerta
Diciembre 23, 2006 a las 6:18 pm |
Eso preguntaselo, a los que saturan las listas de espera con chorradas, pero que demandan todo y ya, incluidos los millones de ilegales que entran todos los dias los ilegales (como lo se explican aqui), preguntaselo al ente central que no contrata mas personal, porque el dinero mola mas en chalets, campos de golf, y cemento masivo. preguntaselo a esos que son los son los reyes de la metafísica, porque para esa gente el tiempo y el espacio no les crea ningún problema. Es lo que hay…
Preguntaselo a la gente que se da golpes en el pecho cuando suena el himno español, mientras – por ejemplo – se lleva la empresa desde España – donde no perdia dinero pero ganaba solo 2 euros – hasta Marruecos, Rumania o Indonesia – donde pasara a ganar 20 euros – …
o los politicos superpatriotas a los que les encanta salir en la foto con el superheroe deportivo de turno pero que cuando pillan poltrona actuan en contra de nuestros intereses …o el aficionado del bar que cuando marque El Madrid abrazara a su vecino … a pesar de que tras terminar el partido volvera a apalancarle el cacharro que tiene por coche en la entrada de su garaje, volvera a quemar leña en la huerta al lado de sus vecinos atufandoles con el pestazo y, en general, sentira poco espiritu de ciudadania al joder a ese projimo tan español como el, porque ademas piensa que solo el tiene derechos, los deberes son para los demas …
En Francia los chavales comenzaron una protesta porque les iban a joder con una ley, en este pais de soplapollas ( y me incluyo) no nos movemos ni que nos metan un avispero en la entrepierna, entonces ¿de que nos quejamos? Pero si se arma un circo por lo de la Jurado?
Como dijo Arturo Pérez-Reverte: Somos un país de gilipollas gobernado desde hace siglos por mediocres, analfabetos y acomplejados. ¿Te parece que lo he dicho lo bastante claro?
No hay soluciones. Y, aún si las hubiera, mi funcion no es buscarlas ni ofrecerlas a nadie. Yo sólo soy un tipo que cumple su trabajo diario. Las soluciones se las dejo a Paulo Coelho
A ver por qué no va a haber una ley puntera sobre eutanasia en un país que tuvo la ley de fugas y tuvo la Logse. Y me juego ahora mismo la mierda de pensión que me van a pagar cuando me corresponda, si es que me corresponde, que a los tres días cada comunidad autonómica y cada particular estarían rizando el rizo para su provecho, con las familias todo el día dando la barrila, ande, papá, que ya le toca descansar, hombre, y tiene a la pobre mamá aburrida de esperarlo en el Cielo. Y esos ancianetes soltando cagüendiez y cagúentodo mientras se los llevan en la camilla, llenos de tubos, diciendo oiga, que yo no quiero, que son mis hijos y mis yernos, esos cacho cabrones que me han hecho firmar no sé qué poderes y el testamento. O imagina las listas de espera de la Seguridad Social para obtener la pastilla que te libre del cáncer terminal que te hace blasfemar en arameo: tal como van las cosas por aquí, cuando llegue tu turno habrán pasado por lo menos seis meses desde que, chof, te tiraste del sexto piso. Y no veas ese primer día de vacaciones de Semana Santa o de verano, con el coche cargado con las hamacas, la sombrilla y los zagales en el aparcamiento del eutanatorio, y la madre diciendo: niños, esperad aquí un momento y sed buenos, comeos el bocadillo mientras llevamos al abuelito a que le den matarile.
Enero 24, 2007 a las 6:34 pm |
Con respecto al pago simbolico de una cantidad como comentaban más arriba, creedme no es la solución. Vivo y trabajo en un país donde las llamadas tasas moderadoras están implantadas hace muchos años. Las urgencias se colapsan igualmente, con la gripe, puede llegar a haber 6 horas de espera. Los pacientes continuan yendo a urgencias para todo. Y cada vez que van pagan 7,45 euros por la inscripción. Si hacen análisi 3 euros más, un ECG 2 euros, TAC 10 euros, Eco 7 euros, etc… algunos cuando tienen alta hasta pagan 30 euros. Tiene una cosa buena si te quedas internado…no pagas nada.
Enero 25, 2007 a las 2:38 pm |
Hola nuevestrellas.
Por favor, ¿en qué país vives?
En mi hospital es comentario generalizado lo de las tasas moderadoras Todos los médicos (sin excepción) están a favor Se percibe el abuso, sobre todo en urgencias, donde la gente acude por caspa, un roce del zapato en el pie, un granito en la nariz, un hombro doloroso desde hace 4 meses o un dolor abdominal de 15 años de duración.
Yo mismo siempre he creido que cobrar una cantidad por acudir a urgencias sería un buen factor para controlar este mal uso. Por eso, me interesan mucho los datos que puedas aportar. Gracias.
Ayer comentaba un internista: si Correos fuese gratis (igual que la medicina) seguro que habría un malagueño (por ejemplo) que todos los días enviaría una barra de pan a su primo de Lugo (otro ejemplo); y claro, por correo urgente. El cartero, todos los días llevaría la barra de pan al señor de Lugo y pensaría, ¡¡esto no es justo!!, ¡¡esto no es lógico!!
Enero 26, 2007 a las 12:17 am |
El problema es, como se ha dicho, que el coste percibido es nulo. Si algo es gratis, es lógico que haya colas. Y en las colas se mezcla todo, lo grave, lo no tan grave … Poner tasas moderadoras podría reducir la demanda pero tampoco arreglaría gran cosa. La gente sería más exigente todavía -si cabe- porque han pagado un euro al entrar.
No hay soluciones mágicas. No se puede dar una asistencia sanitaria universal excelente cojonuda buena rápida eficiente y subjetivamente satisfactoria para todos los pacientes con cargo al erario público. Decir lo contrario es demagógico.
Debería hacerse un replanteamiento completo del supuesto derecho a la salud. Desde el momento en el que se concibe la asistencia sanitaria como un derecho exigible de oficio estamos dando pie a un monstruo. El Estado se halla en la tesitura de tener que dar respuesta a las infinitas exigencias de todo el mundo con unos medios finitos. Los pacientes se creen con derecho a todo -literalmente- y los médicos, enfermeras y demás personal estamos hasta las gónadas, mal pagados, desmotivados, puteados …
Las listas de espera ?? A mí qué me importan ?? Cobraré más si no tengo lista de espera ?? Jejeje … si trabajo como un negro, resuelvo problemas y me quedo sin lista de espera -situación hipotética planteable únicamente a efectos dialécticos- recibiré de premio los pacientes de las listas de espera de mis compañeros.
En un sistema sanitario público trabajar de modo eficiente de cara a los pacientes es sumamente ineficiente de cara a uno mismo.
Que cada uno saque sus conclusiones.
Estoy hasta las pelotas, y si no lo digo, reviento.
Marzo 7, 2007 a las 3:38 pm |
Opino lo contrario de lo que dice el artículo. Es cierto que el sistema público pude convertirse en un saco sin fondo si no se ponen medidas estructurales que lo corrijan, pero, entre estas medidas, el copago es la más injusta y la que menos resultados produce. Te remito a un artículo que escribí en mi blog apoyado en varios estudios y que remite a algunos artículos publicados en revistas médicas que secundan esta idea de la ineficiencia de la medida.
http://elola.blogia.com/2006/061501-el-copago-sanitario-no-mejora-la-asistencia-y-no-es-justo.php
Por otro lado, ¿alguien dejaría de ir al médico por un euro? (la cifra la opngo yo, ya sé que tú no la mencionas) sólo determinada gente para la que realmente un euro puede significar algo. Y quien no va o va menos, no selecciona en qué casos ir, al menos no desde un punto de vista médico fiable. Y además, el sistema administrativo que hay que montar para cobrar ese euro (piensa, por ejemplo, en consultorios rurales), es muy complicado, salvo que volvamos al sistema de igualas o algo similar.
Marzo 9, 2007 a las 12:35 pm |
JAJAJA mu buena la analogia con el correo!, aqui todo el mundo tiene derechos, pero los deberes que los cumplan otros!, muchos franquitos, que creen que desde que murio el viejo hay barra libre para todo
Marzo 9, 2007 a las 3:35 pm |
Creo que yo no he dicho lo de 1 euro. Estoy seguro de que la cantidad debería ser mayor y además progresiva, de modo que aumentase al consultar más veces. Esto YA EXISTE en muchas compañias privadas. Es muy sencillo, el usuario no suelta el dinero en la puerta de urgencias sino que se carga a su cuota mensual. En el caso de la seguridad social podría ajustarse en el IRPF.
En mi hospital es obligatorio para dar el alta introducir el código numérico diagnóstico en el ordenador. Con ese dato es factible que automáticamente se cobren las urgencias no justificadas y no se cobren las justificadas.